Orfeo
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Información
Nombre Griego: Ὀρφεύς (111)
Familia
Padres: Eagro y Calíope
Hermanos/as: Marsias, Ialemo y Lino

Orfeo era un héroe hijo de la musa Calíope. Cuando tocaba su lira, los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar sus almas.

Fue considerado como uno de los principales poetas y músicos de la Antigüedad, el inventor de la cítara y quien añadió dos cuerdas a la lira: antes, la lira tenía siete cuerdas; la lira de Orfeo, nueve, en honor a las nueve musas.​ Con su música, Orfeo era capaz no solo de calmar a las bestias salvajes, sino incluso de mover árboles y rocas y detener el curso de los ríos.

Etimología

Iconografía

Nacimiento

Mitos

Con los Argonautas

Orfeo se unió a la expedición de los Argonautas, en la que marcaba el ritmo de los remeros y protegió a sus compañeros de las Sirenas con su música. Estas vivían en la isla Antemóesa y cantaban hermosas canciones que atraían a los marineros hacia ellas. Entonces los devoraban. Cuando Orfeo oyó sus voces, sacó su lira e interpretó su música, que era más bella que la de ellas, tapándola y ahogándola. Butes fue el único que no pudo resistir los cantos de las Sirenas y se lanzó al mar para nadar hacia ellas, siendo salvado por la diosa Afrodita.

Catábasis

Un día, mientras Orfeo tocaba su musiquita, conoce a la ninfa Eurídice y ambos se enamoran. El día de su boda, Eurídice sufre un intento de rapto por parte de Aristeo, un pastor rival de Orfeo. Ella escapa, pero en su carrera pisa inadvertidamente una víbora que le muerde un pie y le provoca la muerte. En las orillas del río Estrimón, Orfeo se lamentaba amargamente por la pérdida de Eurídice. Consternado, Orfeo tocó canciones tan tristes y cantó tan lastimeramente que todas las ninfas y todos los dioses lloraron y le aconsejaron que descendiera al inframundo en busca de su amada.

Orfeo yéndose con Eurídice.

Durante su catábasis al inframundo, Orfeo tuvo que sortear muchos peligros; primero pide a Caronte que lo lleve en su barca hasta la otra orilla de la laguna Estigia, a lo que Caronte se niega. Orfeo comienza a tañer su lira provocando el embelesamiento del barquero, quien finalmente accede a cruzarlo al otro lado. De la misma manera convence al can Cerbero, el guardián del infierno, para que lo deje pasar. Ya frente al dios Hades, Orfeo suplica por su amada, a lo que el dios y su mujer se negaron. Hades no solía conmoverse ante los simples mortales, pero la elocuente música de Orfeo ablandó los corazones de él y Perséfone y que permitieron que Eurídice volviera con Orfeo al mundo de los vivos, pero con la condición de que él caminase delante de ella y no mirase atrás hasta que hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a la mujer.

A pesar de sus ansias, Orfeo no volvió la cabeza en todo el trayecto: ni siquiera se volvía para asegurarse de que Eurídice estuviera bien cuando pasaban junto a un demonio o corrían algún otro peligro. Orfeo y Eurídice llegaron finalmente a la superficie. Entonces, ya por la desesperación, Orfeo volvió la cabeza para ver a su amada; pero ella todavía no había sido completamente bañada por el sol, y aún tenía un pie en el camino del inframundo, así que se desvaneció en el aire, y esa vez para siempre.

Orfeo intentó regresar al inframundo, pero Caronte le negó el paso por el río Leteo, así que Orfeo se retiró a los montes Ródope y Hemo, donde renunció a la compañía femenina, evitando la unión amorosa con cualquier mujer, a pesar de que se le ofrecieron muchas ninfas.

Las Ménades

Orfeo cayendo en la ira de las Ménades.

Como renunció a las mujeres, se entregó por completo a la devoción al dios Apolo, lo que atrajo a muchos seguidores masculinos y les enseñó su música y lo que aprendió en su catábasis al inframundo.​

Al ser devoto de Apolo, desdeñó el culto a Dionisio, del cual antes presidía los misterios. Por ese motivo y porque Orfeo había sido el primero en mantener relaciones amorosas con hombres, supuso una ofensa para las ménades. Cierto día, lo vieron en su cueva, apresaron a los animales que lo acompañaban y a lo apedrearon, lo despedazaron y esparcieron sus miembros. Su cabeza y su lira fueron arrojadas al río Hebro; esos restos fueron a parar al mar, y, cerca de la isla de Lesbos, una serpiente quiso comerse la cabeza de Orfeo, pero Apolo la transformó en roca. Mientras, la lira fue colocada por Zeus entre las constelaciones. Por su parte, Dioniso castigó a las ménades convirtiéndolas en árboles. Mientras, el alma de Orfeo encontró a la de Eurídice en el inframundo, y desde ese momento son inseparables.

Galería

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